Vandalismo en Linarejos: la rivalidad entre aficiones traspasa los límites del deporte

 

Esta mañana, el estadio municipal de Linarejos ha amanecido con pintadas ofensivas que han generado una fuerte reacción entre los aficionados del Linares Deportivo. Los mensajes, atribuidos a seguidores del Real Jaén, incluyen frases como “Os echábamos de menos, SCL Juvenil a 150 kilómetros del fútbol profesional, nos volvemos a ver” y, de forma especialmente grave, “PUTA LINARES”. Estas expresiones han sido calificadas como insultos directos no solo al club, sino a toda una ciudad.

Una rivalidad que se desborda

La histórica rivalidad entre Linares Deportivo y Real Jaén ha sido parte del folclore futbolístico andaluz durante décadas. Sin embargo, lo ocurrido en Linarejos marca un punto de inflexión. Lo que debería ser una competencia deportiva se ha transformado en una escalada de provocaciones que ya no se limita al terreno de juego.

Aficionados azulillos han denunciado los hechos en redes sociales, exigiendo una respuesta firme tanto del club como de las instituciones locales. “Esto tiene que parar”, se repite en múltiples publicaciones que claman por respeto y responsabilidad.

El papel de las instituciones

El estadio Linarejos no es solo la casa del Linares Deportivo: es un símbolo de la ciudad. Por ello, se espera que tanto el Ayuntamiento de Linares como los clubes implicados condenen públicamente estos actos vandálicos. La falta de acción institucional solo contribuye a normalizar comportamientos que dañan la imagen de las entidades deportivas y de la ciudad misma.

Además, se solicita que tanto Linares Deportivo como Real Jaén se pronuncien en sus canales oficiales, no solo para rechazar los insultos, sino para promover una cultura de respeto entre aficiones. El fútbol debe unir, no dividir.

¿Dónde está el límite?

Este tipo de actos no pueden ser tratados como simples travesuras entre hinchas. Son manifestaciones de odio que fomentan la violencia y deterioran el espíritu deportivo. La rivalidad, cuando se vive con pasión y respeto, enriquece el fútbol. Pero cuando se convierte en agresión, pierde todo su valor.

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