
En un partido vibrante, cargado de tensión, tarjetas y un giro decisivo justo antes del descanso, el Linares Deportivo firmó un importante empate 1-1 ante el CD Extremadura, en un duelo que mantuvo a la grada en vilo desde el primer minuto y que se prolongó hasta la madrugada del lunes.
El choque arrancó con un Extremadura más ambicioso y asentado sobre el terreno de juego. La primera ocasión clara llegó en el minuto 20, cuando Ángel Cano sacudió el travesaño con un disparo seco que hizo temblar a la defensa azulilla. Ese empuje inicial se transformó en gol en el 36′, cuando Diego Díaz culminó una acción ofensiva precisa para adelantar a los locales, que parecían manejar con solvencia el ritmo del encuentro.
La respuesta del Linares no tardó en llegar. Apenas tres minutos después, en el 39′, Hugo Díaz apareció con un remate certero para firmar el 1-1 y desatar la alegría de los numerosos aficionados azulillos desplazados, cambiando por completo el rumbo del partido. El Extremadura, que había cuajado una buena primera mitad, se vio descolocado y, para colmo, quedó en inferioridad numérica tras la expulsión de Hurtado en el 44′ por una dura entrada.
La segunda mitad estuvo marcada por la tensión, las tarjetas y un continuo movimiento de banquillos. El Linares ya había sufrido la lesión de Manny en el 30’, que obligó a dar entrada a Luis Aguado, y más tarde buscó mayor profundidad con Alberto Fuentes, Isra García y Michael. El Extremadura, mientras tanto, trató de recomponerse pese a jugar con uno menos, incorporando a F. Rosales, Usama Arhoun y Miguel Núñez para sostener el esfuerzo físico.
El árbitro tuvo una actuación muy estricta y mostró un amplio repertorio de tarjetas. En el Linares fueron amonestados Menudo, H. Aranda y ya en el 90’, Fran Lara; mientras que del lado local vio la amarilla Tala, en un tramo final lleno de fricción y protestas.
En los últimos minutos, el Linares supo templar el partido y asegurar un punto que, lejos de casa, adquiere valor, especialmente ante un rival que, pese a la expulsión, nunca dejó de competir. Los azulillos, más ordenados y con mayor posesión, controlaron los tiempos del juego hasta el pitido final.
El encuentro terminó con un ambiente eléctrico y la sensación de que ambos equipos habían entregado todo en el campo. La afición del Linares Deportivo también jugó su partido: gran presencia de seguidores azulillos que acompañaron al equipo desde la salida del hotel hasta las gradas, arropando a los suyos en una noche intensa que acabó con un empate de mérito.
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