Desde Linares con pasión: Carla Antúnez, silbato, balón y corazón

 

«Entre silbatos, canastas y goles: la trayectoria imparable de una linarense que vive el deporte con entrega total.»

En el corazón de Andalucía, donde el sol acaricia el césped y las gradas vibran con cada jugada, hay una historia que merece ser contada. Es la historia de Carla Antúnez Casas, una mujer que ha hecho del deporte su bandera, y del arbitraje, su vocación. Desde las canchas de baloncesto hasta los estadios de fútbol, Carla ha demostrado que la pasión no tiene límites.

Primeros pasos entre canastas

Todo comenzó con un balón naranja. Carla creció entre entrenamientos y partidos en el CB Linares, y más tarde en el CAB Linares, donde fue parte del equipo desde su fundación. Con apenas 14 años ya competía en la Liga Nacional, enfrentándose a rivales mayores con una madurez que sorprendía. A los 18, decidió colgar las zapatillas, pero no para alejarse del deporte, sino para reinventarse dentro de él.

 El salto al césped: vocación arbitral

Nacida el 6 de septiembre de 1998, Carla encontró en el arbitraje una nueva forma de vivir el juego. En 2017, con solo 19 años, se puso el silbato al cuello y comenzó a recorrer campos de toda la provincia. Ocho temporadas después, su currículum impresiona: árbitra en categorías masculinas provinciales, colegiada en la Segunda RFEF femenina, y asistente en la División de Honor masculina.

Su presencia en el campo es firme, segura, respetada. Porque Carla no solo aplica el reglamento: lo entiende desde dentro.

 Jugadora y árbitra: doble mirada, doble pasión

Durante cuatro a cinco temporadas, Carla también defendió los colores del Linares Deportivo como jugadora del equipo senior. Esa experiencia le ha dado una sensibilidad única: sabe lo que siente una futbolista en cada falta, en cada fuera de juego, en cada decisión. Y eso la convierte en una árbitra más humana, más empática, más completa.

 Más allá del deporte: entrenadora y futura agente

Pero su vida no se limita al terreno de juego. Carla trabaja como entrenadora personal, ayudando a otros a alcanzar sus metas físicas con la misma disciplina que ella aplica en su día a día. Además, se prepara para opositar a la Policía Nacional, demostrando que su vocación por el servicio público va más allá del deporte.

 Rompiendo moldes, abriendo camino

Carla Antúnez Casas no es solo una árbitra. Es un ejemplo de constancia, de ambición, de amor por el deporte. Representa a Linares con orgullo en cada partido que dirige, y sueña con seguir escalando en el arbitraje femenino, abriendo camino para otras mujeres que, como ella, quieren cambiar las reglas del juego.

Su historia no termina aquí. Porque cuando el deporte se lleva en la sangre, cada día es una nueva oportunidad para brillar.

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